lunes, 29 de marzo de 2010

Poesía Contra a Barbarie

A nosa máis enérxica repulsa ante actos tan execrables

O noso agarimo ao pobo Ruso.

O METRO DE MOSCÚ (Xullo 2009)

LA MUERTE DE UN AMIGO
No es verdad: un amigo no muere;
tan sólo deja de estar a tu lado.
No comparte más el pan contigo,
ni bebe más de tu caramañola.

En la fosa cubierta por la nieve,
no canta más la canción de sobremesa,
y cerca de ti, bajo la misma capa,
no duerme más junto al brasero.

Pero todo lo que ha pasado entre vosotros,
todo lo que os seguía en vuestras huellas,
no pudo quedarse
con sus restos, en la tumba.

Heredero de ira y desdén,
después que perdiste a tu amigo,
te volviste para siempre
dueño de doble vista y oído.

Legamos amor a nuestras mujeres;
recuerdos a nuestros hijos;
pero en los campos quemados por la guerra,
a los amigos legamos el caminar.

Aún nadie conoce un remedio
para las muertes repentinas.
Más y más grave se vuelve el peso de la herencia,
más y más estrecho el círculo de tus amigos.

Carga entonces su peso, vagando en las batallas.
No dejes caer nada.
Pasa con él la noche bajo el fuego.
Cárgalo. Cárgalo.

Cuando ya no puedas cargarlo más,
recuerda que al perecer
tan sólo lo transferirás a los hombros
de los que vivan aún.
Kostantín Símonov
Máis Poemas
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